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EL URGENTE LLAMADO A UN DIÁLOGO QUE PONGA LA PAZ POR ENCIMA DEL ORGULLO POLÍTICO.
EN MEDIO DE LA INCANDESCENTE REALIDAD POLÍTICA Y SOCIAL QUE VIVE EL ECUADOR, SE IMPONE UNA VERDAD INELUDIBLE: EL CAMINO HACIA LA ESTABILIDAD Y EL DESARROLLO SOLO PODRÁ TRANSITARSE A TRAVÉS DEL DIÁLOGO HONESTO ENTRE EL PODER EJECUTIVO Y LA DIRIGENCIA INDÍGENA. NO SE TRATA DE UNA OPCIÓN RETÓRICA NI DE UNA FÓRMULA DE EMERGENCIA, SINO DE UNA NECESIDAD ESTRUCTURAL QUE EXIGE, DE AMBAS PARTES, CEDER POSTURAS Y COMPRENDER QUE EL INTERÉS NACIONAL ESTÁ POR ENCIMA DE CUALQUIER BANDERA POLÍTICA O DE CUALQUIER INTRANSIGENCIA IDEOLÓGICA.
EL ECUADOR ES UN PAÍS MARCADO POR LA DIVERSIDAD, NO SOLO GEOGRÁFICA, SINO TAMBIÉN CULTURAL Y ÉTNICA. ESA PLURALIDAD, LEJOS DE SER UN OBSTÁCULO, DEBERÍA CONSTITUIR UNA FUENTE DE FORTALEZA COLECTIVA. SIN EMBARGO, CUANDO LA DESIGUALDAD ECONÓMICA SE ENTRELAZA CON EL DÉFICIT DE REPRESENTACIÓN Y LA FRAGILIDAD INSTITUCIONAL, LO QUE EMERGE ES UNA SOCIEDAD EN TENSIÓN PERMANENTE. ESA TENSIÓN, HOY EXPRESADA EN LAS MOVILIZACIONES INDÍGENAS Y EN LA RESPUESTA GUBERNAMENTAL, SOLO PUEDE SER RESUELTA CON PACIENCIA, VOLUNTAD Y, SOBRE TODO, UN COMPROMISO INQUEBRANTABLE CON EL DERECHO DE TODOS LOS CIUDADANOS A VIVIR EN PAZ.
LOS HECHOS RECIENTES EVIDENCIAN UNA RUTA PELIGROSA: ESTIGMATIZAR AL MOVIMIENTO INDÍGENA COMO ENEMIGO DEL ESTADO O ASUMIR QUE LA RIGIDEZ DEL PODER CENTRAL PUEDE IMPONERSE POR LA FUERZA. ESA LÓGICA NO SOLO MINA LA CONFIANZA CIUDADANA EN LAS INSTITUCIONES, SINO QUE ABRE ESPACIOS PARA UNA MAYOR FRAGMENTACIÓN DEL TEJIDO SOCIAL. DE IGUAL MANERA, LA NEGATIVA A RECONOCER LAS LIMITACIONES DEL ESTADO EN MATERIA DE EQUIDAD TERRITORIAL Y SOCIAL ALIMENTA EL SENTIMIENTO DE EXCLUSIÓN QUE, DESDE HACE DÉCADAS, HA CONVERTIDO A LOS PUEBLOS Y NACIONALIDADES INDÍGENAS EN PROTAGONISTAS DE PROTESTAS Y LEVANTAMIENTOS.
POR ESO, EL DIÁLOGO DEBE SER UN PROCESO AUTÉNTICO Y NO UNA MERA ESCENOGRAFÍA POLÍTICA. NEGOCIAR NO SIGNIFICA RENDIRSE, SIGNIFICA COMPRENDER QUE EN UNA DEMOCRACIA MADURA LA FLEXIBILIDAD ES TAN IMPORTANTE COMO LA FIRMEZA. EL GOBIERNO TIENE EL DEBER DE ESCUCHAR Y DE RESPONDER CON POLÍTICAS PÚBLICAS QUE ATIENDAN LAS NECESIDADES REALES DE LOS SECTORES HISTÓRICAMENTE MARGINADOS. LA DIRIGENCIA INDÍGENA, POR SU PARTE, DEBE ENTENDER QUE SU LEGITIMIDAD SE FORTALECE CUANDO SUS RECLAMOS SE FORMULAN DESDE EL RESPETO AL ORDEN CONSTITUCIONAL Y A LA CONVIVENCIA PACÍFICA. SOLO CEDIENDO EN LO INNEGOCIABLE DE CADA EXTREMO, SE ENCONTRARÁ UN PUNTO DE ENCUENTRO CAPAZ DE CONSTRUIR SOLUCIONES DURADERAS.
NO ES UNA TAREA FÁCIL. EL PESO DE LOS AGRAVIOS HISTÓRICOS, LAS URGENCIAS ECONÓMICAS Y LAS PRESIONES INTERNACIONALES TIENDEN A CONVERTIR CUALQUIER MESA DE NEGOCIACIÓN EN UN TERRENO FRÁGIL. PERO ES JUSTAMENTE EN ESA COMPLEJIDAD DONDE EL LIDERAZGO POLÍTICO Y SOCIAL DEBEN MOSTRAR SU ALTURA MORAL. EL VERDADERO ESTADISTA Y EL VERDADERO DIRIGENTE SON AQUELLOS CAPACES DE PENSAR MÁS ALLÁ DE SU MOMENTO, MÁS ALLÁ DE SUS BASES, MÁS ALLÁ DE SUS INTERESES INMEDIATOS, Y DE SEMBRAR EL TERRENO PARA LAS GENERACIONES VENIDERAS.
EL ECUADOR NECESITA URGENTEMENTE UN ACUERDO QUE NO SEA UN PACTO DE SILENCIOS, SINO UNA HOJA DE RUTA BASADA EN PRINCIPIOS CLAROS: EL RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS, LA EQUIDAD TERRITORIAL, LA RESPONSABILIDAD ECONÓMICA Y EL COMPROMISO CON LA DEMOCRACIA. ESE ACUERDO, SI SE SOSTIENE EN EL AMOR A LA PAZ Y EN EL RECONOCIMIENTO MUTUO, PUEDE TRANSFORMAR LO QUE HOY SE VIVE COMO UNA CRISIS EN UNA OPORTUNIDAD HISTÓRICA PARA RENOVAR LA CONFIANZA EN EL PAÍS.
QUE NO SE CONFUNDA LA FIRMEZA CON LA CERRAZÓN NI LA PROTESTA CON EL CAOS. EN EL PUNTO MEDIO DE ESA DELICADA BALANZA ESTÁ LA MADUREZ DE UN PUEBLO QUE NO QUIERE VOLVER A LOS CICLOS DE INESTABILIDAD QUE YA HAN COSTADO DEMASIADO EN EL PASADO. LOS OJOS DEL MUNDO OBSERVAN A UN ECUADOR QUE, EN MEDIO DE SUS DIFICULTADES, TIENE HOY LA POSIBILIDAD DE DEMOSTRAR QUE LA DIVERSIDAD NO ES UNA FRACTURA INSALVABLE, SINO UNA FUENTE DE UNIDAD.
LA HISTORIA JUZGARÁ A QUIENES HOY TIENEN LA RESPONSABILIDAD DE DECIDIR. Y EL JUICIO MÁS SEVERO NO VENDRÁ DE LOS ARCHIVOS, SINO DE LAS VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA, DE LOS NIÑOS QUE ESPERAN UN FUTURO MEJOR, DE LOS PUEBLOS QUE CLAMAN JUSTICIA Y DE LOS CIUDADANOS QUE EXIGEN PAZ. POR ELLO, EL MOMENTO DE CONSTRUIR ACUERDOS NO ES MAÑANA NI DESPUÉS, ES AHORA.
SOLO ASÍ, BAJO EL AMOR A LA PAZ Y AL DERECHO DE TODOS, EL ECUADOR PODRÁ ENCONTRAR EL CAMINO DE LA RECONCILIACIÓN, LA EQUIDAD Y EL PROGRESO.